LEY DE BOSQUE NATIVO, CASI, CASI

Parece cuento de nunca acabar. A pesar de que se multiplican las declaraciones de buenas intenciones y las promesas de un rápido avance en el trámite legislativo, el fin de año se acerca rápidamente, y este 2007 podría terminar sin que se concrete el largo anhelo de dotar al país de una ley que proteja nuestro preciado bosque nativo.

Cada paso hacia adelante que registra la Ley de Recuperación de Bosque Nativo y Fomento Forestal, parece generar también una nueva dificultad, un nuevo obstáculo que es necesario vencer y que posterga su aprobación definitiva.

En concreto, el proyecto se encuentra actualmente en discusión en la Comisión Mixta de senadores y diputados, instancia a la que llegó después de que la Cámara Baja decidiera rechazar varios de los artículos modificados en el Senado.

Son varios los temas cuestionados, entre ellos la definición de pequeño propietario forestal y la determinación de los profesionales facultados para elaborar los planes de manejo forestal, entre otros. Pero el tema que ha generado mayores resistencias, y que amenaza con trabar nuevamente la tramitación de la ley, dice relación con las restricciones a la tala de bosque nativo en pendientes y en la proximidad de cursos de agua. Representantes de la Corporación de la Madera (Corma) han intensificado su lobby frente a los legisladores con el objetivo de disminuir las restricciones, y de esta manera posibilitar la tala de miles de hectáreas y su posterior sustitución por plantaciones.

El argumento, como siempre, es que si se prohíbe la corta de árboles en estas zonas, estos terrenos "perderían valor" para sus propietarios, que ya no tendrían incentivos para cuidarlos. Se olvidan estos funcionarios -emisarios de las grandes transnacionales del sector- que no hay mayor valor que la protección del recurso agua, cada vez más escaso y valorado en todo el mundo, y que frenar la erosión en las laderas debe ser un objetivo prioritario no sólo de los propietarios de terrenos con bosque, sino que de la nación en su conjunto.

A principios de diciembre los integrantes de la Comisión Mixta deberán volver a reunirse para sancionar el proyecto; de lograr acuerdo -como se han comprometido-, éste podría quedar en condiciones de ser votado por cada una de las cámaras, con lo que se cerraría el proceso y la Ley quedaría en condiciones de ser firmada por la Presidenta y promulgada.

Es verdad que, gracias a la voluntad expresada por los legisladores, durante este año el proyecto de ley ha dejado atrás la inmovilidad en la que estuvo durante varios años, pero también es cierto que nuestros legisladores debieran aplicarse un poco más. Y tal vez mirar al otro lado de la cordillera, donde el Parlamento argentino está a punto de aprobar -a menos de 1 año de haberse presentado el proyecto a discusión- una ley que no sólo regulará y protegerá el bosque nativo de ese país, sino que además establecerá un moratoria de un año a la tala de bosques (ver nota aparte).

Paulina Vera