Chapaleando
en el barro-no dejó de llover en todo el día-armados
de capas de agua y cascos de seguridad, desde el presidente de Fundación
Chile, Oscar Guillermo Garretón, hasta el joven José
Luis Fariña, aprendiz de jefe de faena, en Nueva Etruria se
instaló la esperanza.
La
Ong norteamericana ForestEthics, hasta el presente año con
Aaron Sanger a la cabeza, se asoció con la Fundación
Chile para crear una pequeña empresa de manejo forestal verdaderamente
sustentable: Eco Managment and Trading, con sede en Villarrica. El
actual presidente de la Fundación se convenció de la
importancia de empujar esta iniciativa que permitiría volver
a tener el bosque que teníamos. El majestuoso bosque chileno
húmedo templado, del que apenas quedan unos manchones en las
regiones del sur. Una mirada a 30, 50, 100 años: manejar eficientemente
los renovales, especialmente los que están en manos de pequeños
propietarios, que no tienen ni los recursos ni el conocimiento para
manejarlos bien.
Había
que comenzar con algo, un piloto que permitiera demostrar los efectos
de ese manejo. Y fue Masisa, que compró Terranova y Millalemu
y se transformó en la tercera forestal más grande del
país, la que apostó a invertir en el bosque nativo en
sus predios de Nueva Etruria y Pumillahue. Creada por Stephan Schmidheiny,
a quién se consideró un precursor de la forestería
verde, le da gran importancia al tema ambiental, que es el ámbito
en que se mueve María Emilia Correa, una colombiana que antes
fue activista ambiental y que tiene el oído atento. Desde luego,
fueron de los primeros en certificarse con el sello internacional
FSC (Forest Stewards Council).
Masisa
confió y le entregó a Eco Managment and Trading el manejo
y la comercialización de los productos del bosque, maderables
y no maderables, del predio Nueva Etruria, donde hay un paño
de 500 hectáreas de renoval que no ha sido intervenido en los
últimos 20 ó 30 años. Este año se firmó
el acuerdo, ahora con Bernardo Reyes a cargo de Forest Ethics en Chile,
y de Eco-Managment, donde la Ong exige los más altos estándares
sociales y ecológicos (por encima de aquellos que demanda el
sello FSC), que aseguren la sustentabilidad del recurso a largo plazo.
El acuerdo inicial es por 142 hectáreas, el 100 por ciento
de las cuales se intervinieron este año.
No
hay que ser ingeniero o técnico forestal-que ese día
eran la mayoría-para darse cuenta que se está haciendo
un buen trabajo, extrayendo árboles torcidos o enfermos, dejando
espacio a los más saludables, un renoval bonito al que se le
han extraído 15 mil metros cúbicos de madera. La mayor
parte de la madera de peor calidad va a dar a la industria de tableros
OSB de Lousiana Pacific, pero las trozas de roble con el centro apellinado
que se amontonan al lado del camino irán a satisfacer en parte
la demanda de madera nativa para molduras, artesanías y de
lo que bautizaron como "el piso de la bailarina". Un piso
de roble para la exportación, especial para gimnasios y escenarios
que requieren de maderas nobles. Extremadamente duras.
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| Al
centro con chaqueta amarilla, Javier Duarte, director de Fundación
Chile. |
Nueva
Etruria queda a 28 kilómetros de Pitrufquén, a medio
camino entre Temuco y Valdivia, en la región de la Araucanía.
Un lunar de bosque nativo en medio de océanos de plantaciones.
Esa es la realidad. A su alrededor hay predios mucho más pequeños,
la mayoría perteneciente a mapuche, que es la meta de Eco Management.
Con los medianos y grandes, como Masisa, es posible obtener ganancias
y probar que el bosque nativo tiene valor y precio.
Lo
mejor de esta gestión es que ha desarrollado un esquema que
genera impactos positivos a las comunidades donde trabaja, tanto desde
el punto de vista económico como del social y ambiental, lo
que les ha traído un plus que es el respeto de todos los actores
ligados al manejo sostenible del bosque nativo.
Oscar
Guillermo Garretón se mostró muy entusiasmado y sus
palabras lo corroboraron: "No es un sermón a los forestales",
advirtió bromeando. "Este no es un proyecto más
de Fundación Chile. Tenemos que reconstituir el alma fragmentada
de los bosques de Chile". Bernardo Reyes, de Forest Ethics, felicitó
a Masisa por haber entregado a esta alianza "la joya de su corona".
"No es necesaria una ley para hacer las cosas bien".
Malú
Sierra