Estudio de anillos de árboles y del caudal del
río Puelo revela que la merma de las precipitaciones es una
tendencia en alza.
El río Puelo, el tercero más caudaloso de
Chile, y los árboles de la selva valdiviana no sólo son
maravillas de la naturaleza. También son el instrumento para
escudriñar en el pasado del clima de gran parte del país
y hacer proyecciones sobre lo que nos espera a corto y largo plazo.
 |
|
El río Puelo, binacional.
|
Tras cuatro años de estudios, un equipo liderado por
Antonio Lara, jefe del núcleo milenio Forecos y decano de la
Facultad de Ciencias Forestales de la U. Austral, publicó en la
revista "Climatic Change" un trabajo que relaciona y proyecta las
variaciones de caudal medio del Puelo, documentadas desde 1943 hasta
2002, con 400 años de registros de anillos de crecimiento de
árboles (dendrocronología).
Más intensidad
Los anillos de crecimiento se forman anualmente y,
según su grosor, acusan si el año fue lluvioso o seco.
Los años de caudal mayor coinciden con altas precipitaciones y
anillos más gruesos, y viceversa.
Lara pudo construir así un modelo matemático
que correlacionó el ancho de los anillos con el caudal para un
período de 65 años y aplicó la función a lo
largo de la serie completa de anillos, que parte en 1599.
La información permitió identificar ciclos de
84 años entre dos caudales máximos. "Ahora vamos hacia la
baja de caudales; están claramente en disminución",
explica Lara.
¿Y cómo se explican los temporales y las
inundaciones? Lara dice que son expresiones del mismo fenómeno
porque también se registra un aumento de la variabilidad
interanual de caudales desde 1970. Esto significa que puede haber
años con exceso de precipitaciones como el actual y otros de
sequía.
El Puelo forma parte de una cuenca compartida con Argentina
(sólo 35% está en Chile) y hay planes para construir una
o más centrales hidroeléctricas para producir 1.250
megawatts/hora. Lara lo ve difícil: "Nuestro estudio muestra que
no existe el caudal para generar esa energía y a la vez producir
salmones, mantener la pesca deportiva y el turismo, con altas tasas de
crecimiento en la zona, ni mantener un caudal ecológico, clave
para la conservación de su biodiversidad".
El modelo predictivo no sólo sentencia al Puelo. El
estudio demuestra que existe una correlación muy alta entre los
caudales del Puelo y los ríos desde Talca hasta Aisén,
incluyendo el área adyacente argentina.
También revela a un nuevo villano tras la causa de
la disminución de las precipitaciones: el aumento del
índice de oscilación antártico (AAO). Éste
refleja las condiciones de circulación atmosférica en el
hemisferio sur, y muestra las diferencias de presión
atmosférica en el Océano Pacífico frente a la
Patagonia respecto a la que circunda al continente antártico.
En los casos en que el índice ha aumentado, los
caudales de verano y otoño han disminuido. Y es lo que ocurre
ahora.
"Normalmente las sequías en nuestro país se
han asociado a la ocurrencia de eventos como La Niña, pero
nuestro estudio es el primero en mostrar una causa adicional que
explica las sequías", resalta Lara.
El estudio y su proyección entre las regiones VII y XI abarca un total de 42 millones de hectáreas.
Fuente: El Mercurio